Era una apacible tarde de abril, en el horizonte se vislumbraban unas nubes oscuras, de un bello gris prusiano. Siendo, éstas, atravesadas por las flechas del astro rey, como espada: acero cálido, luz de amanecer, contrapeso de Selene y transformador de jovial a lo provecto. La espada, que tanto nos gusta portar y admirar, en manos celosas y justas. Esa impetuosidad anhelada en nuestros corazones, producto natural, necesaria y compañera de la voluntad. No obstante, minada por una cobardía, ansiada por la tiranía que desgobierna a voluntad al atrezzo: ¡sin duda, nefasto! Aquélla que elimina el arte y nos iguala a todos, a cobistas e histriones, que de bermejo tiñeron las camisas y túnicas de hombres ecuánimes. ¿Acaso no dijo el sabio que es lícito...? Amargos pensamientos, que me devoran, disfrazados de sutil locura, la cual sin percibirla me aleja de este teatro... A estos infames truenos en el interior de mis sesos, se añadían las tardes y noches cada vez más breves, en las que la plata, semejaba nueva, siquiera su gélida luz, que evoca una plácida melancolía, lejos del coetáneo y artificial blanco.
O tempo bule sobre nós, mentres o cabalo do vento segue a súa sombra cos voos e así, día a día os prexuizos preguiceiros, que non queren saír de nós.Nadie logró, jamás, tornar gris el gris de estas paredes a otro color, que no fuese el de las tinieblas. Porque la claridad enmudecía al rozarlas, pues este lugar era el Hades o, quizá por algo peor. ¡Gloriosa Venus, regente, “preso” estoy de Saturno! Si se afina el oído, todavía, se puede percibir los gritos y llantos de inocentes. Entran en la celda para librar al cautivo de la pesada carga, con sus grotescas máscaras y vestiduras, propias de un Carnaval, más que de torturadores. Y, ¿por qué no? ¿Acaso no era vino lo que se derrochaba en esas noches de diciembre? Y, además, hermoso riachuelo que circulaba, de embriagador licor salado. Sí, sin duda, el acicate perfecto a nuestros sentidos...
¿Quién viajará por lógica? ¿Quién buscará por razón? Ni lamento, ni súplica, ¡No me arrebates mis palabras!Otrora, recuerdo, que el ocio y la embriaguez seducían nuestras mentes y corazones holgados, irremediablemente hacia los más higiénicos vicios, tratando con ello huir de esta espúrea “suciedad”, insertada en una rejilla... El penetrante humo del bendito tabaco, se entremezclaba con las fragancias, en ocasiones, excesivamente, aromáticas, que aderezaban los cuellos de aquellas damas que nos acompañaban. La adición del vino fortificado, hacía una pócima fausta, sumiéndonos en un placentero sopor.
Ave corrupta son por dentro, dun lar onde non hai solucións, ¿pra qué vivir este tormento? ¿pra qué buscalas salvacións?
Ave corrupta son sen morte, dun lar onde a xente, aciaga da súa sorte, non desexa, nin anhela corazóns, só atopar un fin triste, nunha mentira que resiste, e fai a todos penitentes ladróns.
Glosa final informativa:
Si desea usar cualquier contenido de este sitio, entendiéndose, principalmente, lo redactado en los artículos, así como otros recursos que un servidor publique... Tenga a bien citar el origen. Atendiendo a la licencia detallada en la parte inferior.
Al menos, de este modo ―pues no es ni será objeto de lucro aquello que haga y publique en este sitio virtual― lograremos generar cierta sinergia, que redunde gratamente, entre aquellos que dedicamos un tiempo a la divulgación o cualquier otro menester similar. Muchas gracias.
Un día cualquiera, en una ciudad cualquiera... © 2026 by José María Antón Pequeno is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International. To view a copy of this license, visit https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/.